Sección 9 de 9
En casa
En el apartamento dejó el bolso en su lugar y fue a lavarse las manos. Se miró en el espejo mientras corría el agua. Parecía la misma de esa mañana, solo cansada.
Cuando vio a Ricardo, pensó en contarle que la consulta no había terminado bien.
Llegó a imaginar la primera frase: «No estaba mi doctora».
Después vendrían preguntas. Qué había hecho el suplente. Qué le había dicho. Por qué se había ido.
Podía contar la acusación o podía contar la duda. No sabía cómo contar ambas sin llegar a lo que había sentido al principio, y eso no se lo podía explicar ni a ella misma.
No le dijo nada del consultorio.
Durante la rutina de la casa respondió a las preguntas de siempre y se ocupó de lo que faltaba. Le alivió que nadie supiera que estaba repasando una conversación distinta por dentro.
Más tarde volvió a encontrar en el bolso el papel del turno. Lo miró unos segundos antes de guardarlo.
No había decidido denunciarlo. Tampoco había decidido disculparse.
La consulta había terminado; lo que ella pensaba sobre esa consulta seguía cambiando.
Fin de la perspectiva de Sofia Ashford.
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