Centro de Buenos Aires
La oficina
Un apartamento adaptado como estudio contable en un edificio antiguo del centro de Buenos Aires. La sala compartida, el despacho y una cocina estrecha reúnen buena parte de la rutina de trabajo: escritorios, carpetas y pausas para el café.
La sala compartida
Seis puestos se distribuyen en dos filas de tres. Una división central impide ver a quienes están enfrente mientras están sentados, pero permite verse al ponerse de pie. En la fila de Diego, Denis y Federico no hay separaciones laterales. El archivo bajo está junto a la entrada.
El puesto de Sofia
Sofia ocupa un cubículo individual junto a la ventana. Su escritorio queda apartado del sector compartido, con muebles de apoyo detrás de la silla. La distribución deja vistas parciales: desde su asiento, Diego no ve el escritorio de Sofia.
El despacho de Eduardo
Eduardo tiene un despacho privado, separado de la sala principal. Su puerta forma parte de las vistas parciales que Sofia tiene desde su puesto.
El pasillo y las pausas
El pasillo comunica la sala con el único baño y la antigua cocina del apartamento. La cocina es angosta, con la cafetera al principio y la heladera al fondo: cruzarse allí requiere hacerse lugar.