Sección 6 de 6
Huéspedes
La primera copa la tomó sentada, todavía con los zapatos puestos. El vino le dejó calor en la garganta. Apoyó la cabeza en el respaldo y cerró los ojos un momento.
La mano de Denis reapareció en el hombro. También su boca acercándose. Sofia abrió los ojos, fastidiada. No quería pasar la noche completando aquel movimiento en la imaginación ni discutiéndolo otra vez.
Se sirvió una segunda copa. Se quitó los zapatos debajo de la mesa, uno después del otro.
Ricardo se asomó desde el living.
—¿Vas a quedarte ahí?
—Esta noche voy a dormir en la habitación de huéspedes.
Él la miró como si ella hubiera agregado un reproche más. Sofia no esperó a que encontrara cómo responder.
Terminó la copa despacio y la dejó en la pileta. Buscó ropa para dormir y entró en la habitación de huéspedes. Cerró la puerta sin golpe.
Se quitó la falda y desabotonó la blusa. Al deslizarla por los hombros sintió el aire en la piel y una ligereza que le había faltado desde la mañana. Se sacó las medias con cuidado, para no correrlas, y se masajeó el tobillo donde había apretado el zapato.
Pensó en lo extraño que resultaba terminar el día ahí: una mujer que tres hombres habían mirado de maneras distintas, con ganas únicamente de que nadie viniera a buscar algo de ella.
Se puso la ropa de dormir y abrió la cama.
El teléfono quedó boca abajo. No comprobó si Eduardo había recibido el archivo, si Denis había escrito, si había otro mensaje que contestar.
Se acostó de costado y acomodó una mano bajo la almohada. La sábana estaba fresca; después empezó a guardar el calor de su cuerpo.
Escuchó pasos en el pasillo y esperó. Se alejaron.
La última imagen que le vino fue Diego junto al escritorio, por la mañana, preguntándole si necesitaba algo más. Recordó su sonrisa breve y dejó que se quedara unos segundos, sin inventarle una continuación.
Se durmió antes de decidir a qué hora tendría que levantarse.
Fin de la perspectiva de Sofia Ashford.
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