Sección 2 de 6
A cargo
El perfume del jefe llegó con él. Sofia le dio la bienvenida y le entregó una carpeta. Ante la primera insinuación respondió con una broma breve, suficiente para cerrar el asunto.
No había pasado mucho tiempo cuando la llamó al despacho.
—No puede ser que me vaya unos días y vuelva a encontrar todo a medias.
Sofia miró el archivo abierto.
—No está todo a medias. Está pendiente esa conciliación.
—Esa conciliación la necesito para hoy.
—Lo sé.
—Te dejé a cargo.
—Me dejaste a cargo. No me dejaste cuatro pares de manos.
La frase salió más seca de lo que había previsto. Eduardo miró hacia la puerta y ella sintió una satisfacción inmediata: por lo menos había conseguido que la escuchara.
Después vino la pregunta por los responsables.
Sofia volvió a esquivar el nombre de Fede. Mientras decía «la parte administrativa» supo lo absurdo que era seguir protegiéndolo. Federico estaba del otro lado de la pared, sentado frente a su computadora. Ella estaba allí, con el lápiz en la mano, buscando la manera de explicar por qué un trabajo ajeno terminaba siendo suyo.
Se inclinó para mostrarle lo que sí estaba completo. Eduardo bajó la vista. Sofia reconoció la dirección de aquella mirada antes de que él regresara a la planilla.
Se enderezó.
Qué oportuno, pensó. Para eso nunca le faltaba tiempo.
Salió del despacho prometiendo terminar y fue directamente al puesto de Federico.
—Fede, necesito que me digas qué llegaste a hacer de lo que te pedí.
Él abrió un archivo. Había empezado, pero había postergado buena parte para después. Sofia escuchó la explicación hasta el final, sin interrumpirlo. Eso pareció inquietarlo más que una reprimenda.
—Te dije que lo necesitaba antes de que volviera Eduardo.
—Sí. Pensé que llegaba.
Sofia miró las filas incompletas.
—Bueno. Ahora no llegamos.
Le indicó qué debía completar y se quedó allí hasta comprobar que había entendido. Al regresar a su escritorio sintió una puntada detrás de los ojos.
Le escribió a Ricardo que iba a salir más tarde. Después buscó el correo donde había repartido las tareas.
Ya no iba a explicar un atraso colectivo.
