Sección 1 de 4
El regreso del dueño
Denis había abierto el archivo correcto antes de que Eduardo terminara de saludar. Alcanzó a minimizar una conversación en el teléfono y dejó el aparato boca abajo.
Las vacaciones del jefe habían sido buenas mientras duraban.
Escuchó el intercambio con Sofia, la broma sobre el trabajo que ella le traía, y levantó la cabeza por encima de la división central. Eduardo estaba demasiado pendiente de ella para mirar hacia su lado. Denis aprovechó para devolver un último mensaje.
Era jueves. Por la noche normalmente tendría otros planes, pero esa mañana todavía no había confirmado nada.
Sofia pasó junto a la fila de escritorios con una carpeta. La falda le acompañaba las caderas de una manera menos llamativa que la del martes, aunque a Denis no le hacía falta gran cosa para volver a mirar. Le gustó el pelo recogido. La nuca quedaba despejada y le daban ganas de acercarse a decirle algo precisamente ahí, donde ella tendría que girar para responder.
—¿Te preparo café? —preguntó.
—Ahora no, gracias.
Ni una broma.
La vio seguir hacia su puesto y comprendió que el jueves no iba a continuar donde él había dejado el martes.
Después la llamó Eduardo.
