Sección 3 de 6
El papel
Por la tarde dejó la impresión sobre el escritorio de Eduardo.
—Esto se lo pedí a Federico. No lo terminó. Yo pensé que podía resolverlo sin hacer un problema y no te avisé a tiempo. Esa parte es mía.
Le costó pronunciar la última frase. Habría sido más cómodo culpar a Fede de todo. Pero lo había cubierto, había calculado mal y ahora estaba pagando ambas cosas.
Eduardo leyó el papel.
—Lo de Federico lo voy a hablar con Federico. Pero vos tenías que avisarme.
—Te estoy diciendo que sí. Lo que no acepto es que me digas que no se hizo nada.
—No dije que no se hizo nada.
Sofia sostuvo la mirada. No tenía ganas de discutir el significado de «todo a medias».
Él volvió a pedir el archivo para ese día. Después le ofreció que se sentara, que tomaran un café y ordenaran las cosas. A ella le sonó al tono que usaba cuando quería convertir una conversación incómoda en algo que él manejara mejor.
—Prefiero terminar.
Regresó a su puesto. Tenía la cara caliente y, al mismo tiempo, las manos frías. Se puso a comprobar cifras con una lentitud obstinada. No quería equivocarse ahora y regalarle otra cosa que señalar.
