Sección 5 de 5
Después de la puerta
Cuando fue a buscar la campera, la bolsa vacía seguía doblada en la cocina. Había dos vasos por lavar y una película sin terminar. Le gustó encontrar esas cosas corrientes después de haber pasado el día imaginando la visita como si todo dependiera de hacer una entrada perfecta.
Estela lo acompañó hasta la puerta.
—La próxima elegís vos —dijo.
Federico se volvió.
—¿La película?
Ella bajó la mirada un momento.
—La película, Fede.
Él se rio. No necesitaba que esa noche le confirmara nada más.
Se inclinó a besarla y sintió que ella le retenía la mano cuando ya estaba por apartarse. Se quedó un segundo. Después salió.
En la vereda revisó el teléfono por costumbre. No había un mensaje que estuviera esperando: acababa de despedirse de ella. Se guardó el aparato sin abrir ninguna conversación.
Pensó en contarle a Diego al día siguiente. En la cena que todavía podía salir. En el gesto con que Estela lo había corregido, sonriendo, cuando él había querido escuchar demasiado en la palabra próxima.
Por una vez, lo que había pasado alcanzaba para acompañarlo hasta su casa.
Fin de la perspectiva de Federico Tereira.
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