Sección 1 de 4
Ir a buscarlo
Estela pensó en escribirle a Diego y prefirió ir.
Había pasado demasiado tiempo contestando que no ocurría nada. Cada vez que lo decía, él parecía quedarse esperando otra frase. Ella no quería darla. Tampoco quería acostumbrarse a ver desaparecer la expectativa de su cara.
Podía buscarlo a la salida y pasar un rato con él. Esa idea le permitió prepararse sin decidir qué iba a explicar.
Alrededor de las cinco, el ascensor se detuvo en el piso del estudio. Estela encontró a Denis esperando para bajar, con un bolso en la mano. Lo reconoció por aquella noche en el pub con Diego.
—¡Estela! ¿Venís a buscar a Diego?
—Sí. ¿Sigue arriba?
—Sí, está. Yo me voy al fútbol, que llego tarde.
Ella salió y le dejó espacio para entrar. Se despidieron con una sonrisa. Denis ya estaba mirando los botones cuando las puertas empezaron a cerrarse.
Estela siguió hasta la oficina. Al entrar encontró a una mujer rubia que levantó los ojos desde su escritorio.
—Hola. ¿Está Diego?
La mujer miró hacia el sector de trabajo. Diego se levantó y Estela sintió un alivio inmediato al verlo sonreír.
Le dijo que había venido a buscarlo. Él las presentó.
Sofia.
Estela conocía el nombre. No había imaginado aquella cara ni la forma atenta en que la mujer seguía a Diego mientras él iba a recoger sus cosas. Podía ser la atención de una jefa. Estela no tenía elementos para pensar otra cosa, pero se descubrió acomodándose el pelo.
—Un gusto. Diego me habla de vos.
—Espero que bien.
—Siempre —dijo él desde su puesto.
Estela sonrió. Esperó a Diego cerca de la entrada y le apoyó una mano en el brazo cuando volvió.
La puerta del despacho privado permaneció cerrada durante la visita. Ella apenas le prestó atención.
