Sección 5 de 6
Después de la llamada
Con la ventana cerrada, el escritorio volvió a parecer un lugar de trabajo. La taza, el mouse, los documentos abiertos. Sofia miró el chat, donde seguían las instrucciones de esa mañana.
Podía escribir algo más.
No supo qué.
Apartó la mano del teclado y fue a la cocina. La comida ya estaba allí. Sacó un plato, buscó los cubiertos y se sentó sin llevarse la computadora.
Tenía que preparar los bolsos.
Pensó en los abrigos de los chicos, en una muda extra, en lo que siempre olvidaban y después tenían que pedir prestado. Esas cosas conseguían ocuparla durante unos minutos. Después se encontraba recordando una frase de Diego, una pausa, el momento en que él había sonreído.
No quería volver a llamarlo.
Tampoco quería que la mañana terminara del todo.
