Sección 3 de 4
La tarde de los otros
Sofia pasó más tarde por su sector buscando papeles. Diego percibió el perfume antes de volver del todo a la planilla. La miró. Notó la falda y los botones abiertos, y por un momento olvidó qué estaba haciendo. Después volvió a la planilla. Tras lo ocurrido en el baño estaba más tranquilo, pero el perfume se le quedó rondando mientras intentaba leer la misma fila.
Pensó que si lo reconocía en otro lugar seguramente se acordaría de ella. Se preguntó si había elegido ese perfume antes de salir de casa o si acababa de ponérselo para pasar por ahí. Le gustó más la segunda posibilidad, aunque no tuviera cómo comprobarla.
—¿Viste? —murmuró Denis cuando ella se fue.
—Vi —respondió Diego.
No preguntó qué. Había notado perfectamente los cambios y le molestaba compartirlos con Denis, como si su compañero se adjudicara hasta el derecho de señalarlos. Volvió a mirar hacia el escritorio de Sofia antes de seguir trabajando.
Cerca del mediodía, Sofia recibió una llamada y después les avisó que saldría a almorzar. Tenía consulta médica y probablemente no regresara esa tarde.
Diego anotó lo que faltaba para terminar el trabajo. Ese aviso le daba varias horas sin necesidad de pensar cómo saludarla o dónde mirar cuando pasara.
Pidieron comida y abrieron The Walking Dead en una computadora. La serie había terminado por organizarles algunos almuerzos: comer, mirar un capítulo, comentar la escena antes de volver cada uno a su pantalla.
Denis se acomodó con el recipiente sobre las piernas y preguntó en qué episodio estaban.
Diego lo buscó.
Durante unos minutos hablaron solamente de la serie.
Le vino bien.
