Sección 2 de 4
La voz de Fede
Desde su silla Denis oyó fragmentos: todo a medias, te dejé a cargo. La respuesta de Sofia llegó más baja y no la entendió. Miró a Diego, que seguía trabajando. Federico también había dejado de moverse frente a la pantalla.
Cuando Sofia salió del despacho, pasó directamente a preguntar por lo que Fede había hecho.
Denis escuchó su explicación. Reconoció enseguida ese «pensé que llegaba». Él lo había dicho muchas veces, casi siempre después de haber gastado en cualquier otra cosa el tiempo con que contaba.
Sofia no lo retó como esperaba. Le indicó el trabajo y se quedó mirando la pantalla hasta que Fede empezó.
Eso era peor.
Denis volvió a su archivo. No tenía ganas de que el siguiente nombre de la conversación fuera el suyo.
Al mediodía intentó hacer un comentario para aflojar el ambiente. Sofia respondió sin levantar la cabeza. Denis dejó la gracia por la mitad y fue a la cocina.
Desde allí la vio quitarse el saco y apoyarlo en el respaldo. La blusa le quedaba apenas tirante cuando adelantaba los brazos hacia el teclado. Pensó que había algo especialmente atractivo en una mujer tan seria concentrada en una tarea. Le gustaba imaginar el instante en que dejara de estar concentrada por culpa de él.
Hasta ahora, ese instante le salía mucho mejor en la cabeza.
