Sección 2 de 7
Lucía
Más tarde Estela le contó que iba a verse con Lucía y unas amigas.
Diego conocía ese nombre de tantas conversaciones que a veces le parecía haberla saludado alguna vez. No era cierto. Sabía que eran amigas desde chicas y que Estela se reía distinto cuando la mencionaba.
Le deseó que la pasara bien.
Era una respuesta sincera. También se quedó pensando en cómo sería ella en una reunión donde nadie la conociera como su novia. Habían empezado a salir después de conocerse en una discoteca; no necesitaba imaginarla encerrada en casa para que su reserva tuviera sentido. Lo que le costaba imaginar era verla tomando el centro de una conversación.
Le habría gustado estar ahí para descubrirlo.
Por la noche miró un rato el teléfono sin escribirle. No quería ser el novio que aparecía justo cuando empezaba la salida a preguntar dónde estaban. Dejó el aparato junto a los apuntes y puso algo para ver.
La mitad de su atención seguía del otro lado del río.
Pensó en el pelo de Estela rozándole la cara cuando se acercaba, en una manera suya de sonreír sin sostener la mirada. Le dieron ganas de verla. Después imaginó que con Lucía quizá se permitía bromas que con él nunca encontraba cómo empezar.
Eso le produjo una mezcla de deseo y una pequeña molestia. Él también quería conocer esa parte de ella.
No le escribió para pedirla.
