Sección 7 de 7
El martes
El martes 21 llegó al estudio con la mochila en un hombro. Saludó a Sofia y a Federico y miró su puesto antes de empezar a sacar las cosas.
Fede lo llamó antes de que se sentara.
—Dieguito, me enamoré. Estoy en camino de nuevo.
Diego levantó la vista.
Su compañero parecía más despierto que la semana anterior. Hablaba con una alegría que ocupaba el sector entero. Diego no sabía qué había sucedido, pero le gustó verlo así después de los problemas con los pendientes.
Sonrió.
—Bien, Fede. Qué bueno. Hay que hacer una salida: vos con tu mujer misteriosa y yo con mi novia.
Se imaginó a Estela sentada junto a él en una mesa con los demás. Tenía ganas de que conociera a alguien más de su trabajo, de ver cómo se desenvolvía cuando él no era el único conocido. Quizá hasta podía descubrir allí una parte de la Estela que se reía con Lucía.
—Claro que sí, Dieguito. Aún tengo que hacer unos trámites, pero en breve hacemos esa salida.
Los dos se rieron.
Diego no preguntó un nombre. Fede todavía estaba organizando algo que parecía reciente; podía contarlo cuando quisiera.
Dejó la mochila, encendió la computadora y abrió la primera planilla. Desde el otro lado escuchó una indicación de Sofia y el ruido de una silla. Era otra mañana de trabajo.
Antes de empezar, recordó el abrazo de Estela en la puerta.
Federico estaba contento con su nueva historia. Diego también estaba contento: la suya había vuelto un día antes para verlo.
Fin de la perspectiva de Diego Kanter.
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