Sección 2 de 5
La llamada
Denis se conectó alrededor de las nueve y media. Diego siguió con las facturas y, pasada las once, recibió otro mensaje de Sofia.
«¿Tenés un momento? Hay unas cosas que prefiero revisar por llamada.»
La llamó con la cámara encendida. Antes de que ella aceptara comprobó su propio recuadro: cara, hombros y poco más. Era el encuadre de siempre.
—Hola —dijo.
—Hola. ¿Cómo venís?
—Bien. Ya cargué lo de ayer. Me quedan las que me mandaste recién.
Sofia lo escuchó y revisó con él los registros. Parecía más tranquila que el jueves. Diego encontró una diferencia de fechas y la señaló.
Después ella le preguntó por la facultad.
Él contestó que iba tratando de llevar todo. La pregunta le resultó amable, sin dejar de ser una conversación con su jefa.
—Igual, tengo suerte con mi jefa. Mis amigos dicen que soy afortunado.
Se dio cuenta demasiado tarde de cómo podía sonar.
Sofia lo miró.
—¿Y vos qué les andás diciendo de tu jefa?
Diego bajó los ojos. Había querido responder a su amabilidad y ahora parecía estar insinuando otra cosa. La sonrisa de Sofia lo desconcertaba: ¿le había molestado o se estaba divirtiendo con él?
Tenía que aclararlo. No quería que ella cortara la llamada pensando que él hablaba de su jefa con los amigos como hablaba Denis.
—Nada. Que sos contadora, que estás haciendo un MBA… Que aprendo un montón acá.
La sonrisa de ella cambió.
—Y ellos dicen que eso me va a servir para la carrera —agregó.
—Ah, por eso.
—Sí.
Era una explicación razonable. Demasiado razonable, quizá: acababa de convertir un comentario que le había salido casi como un cumplido en una recomendación académica.
Si Denis hubiera dicho lo mismo, habría sostenido la mirada y encontrado otro chiste. Diego se había refugiado en el MBA. Le fastidió la comparación, pero ya no podía volver atrás sin llamar todavía más la atención.
—Bueno —dijo Sofia—. Volvamos a esto.
Diego asintió y buscó la fila que ella le indicaba.
—Ese está bien —dijo—. Lo que cambia es la fecha del comprobante.
—Sí. Tenés razón.
